Hurlingham

Smart Activa 2017, Lucas Delfino inauguro la muestra.

El Miércoles 1 de Noviembre , Lucas Delfino recientemente electo concejal de la ciudad de Hurlingham  subsecretario de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior fue parte del panel inaugural junto a Carolina Tkachuk ,Coordinadora Regional en Smart City Brand y Docente Investigador en Universidad Nacional de Quilmes; y Omar Quiroga Director General del Centro de Ciudades Inteligentes  Secretario de transferencia de gestión de tecnologías FCE – UBA. en la edición 2017 de Smart Activa en Costa Salguero.

 

Smart Activa es un movimiento, es poner la Inteligencia en marcha, al servicio de la gente. Gobiernos Inteligentes para mejorar los procesos de planificación, el control de gestión, la toma de decisiones, con capacidades para analizar y construir gobierno y comunidad frente a los nuevos desafíos tecnológicos urbanos y de desarrollo de tecnologías.

Smart Activa es movimiento, porque las ciudades serán inteligentes si tienen gobiernos inteligentes, para mejores servicios públicos en tránsito y movilidad, higiene, alumbrado, transporte público, seguridad, turismo, cultura, deportes y recreación, salud; con capacidad para incrementar el emprendedorismo, atraer inversiones, y hacer crecer el PBI local.

En ese momento se dará paso a un evento donde los gobiernos locales, provinciales y nacional, los prestadores de servicios públicos (públicos y privados), las empresas, las universidades, las organizaciones de la sociedad civil, los expertos, pondrán en discusión el nuevo reto de cómo mejorar la calidad de los servicios públicos y la vida de las personas.

 

Smart Activa es movimiento, porque con medio ambiente y energías inteligentes tendremos menor impacto ambiental y renovable, monitorización y control de la polución, medición y control del consumo, ahorro energético.

Las grandes ciudades se han convertido en centros urbanos con niveles extremos de intensidad tanto para quienes las habitan como para quienes «conviven» a diario en horario laboral. Esta intensidad comenzó a afectar la productividad y calidad de vida de las ciudades y habitantes, algunas de las cuales han llegado a extremos cercanos al colapso, como el caso de los congestionamientos de tránsito y el smog en Ciudad de México o la sobrepoblación en Bogotá.

 

Si tenemos en cuenta que entre las 100 economías productivas más importantes del mundo actual, 34 puestos son ocupados por ciudades, y que en apenas 30 años el 85% de la población mundial vivirá en ciudades (actuales o nuevas), es clave comenzar a tomar decisiones para evitar daños irreversibles tanto en la infraestructura de las ciudades como entre quienes las habitan.

Muchos se preguntan ¿y por qué no crecen las zonas periféricas a las grandes ciudades? Por varios motivos. Tiempo de llegada al trabajo o estudio, concentración de empresas y organismos del Estado en el epicentro de las ciudades, ineficiencia y costo de los medios de transporte, autopistas, rutas, conectividad escasa, baja oferta laboral o académica, entre tantas otras.

 

Este «techo» que han tocado algunas grandes ciudades del mundo, producto de un crecimiento acelerado y sin planificación, comenzó a promover el término emergente «Smart Activa»  una definición que enmarca a ciudades que buscan equilibrarse siendo sostenibles económica, social y medioambientalmente, pero más que nada «eficientes». Grandes empresas y gobiernos comenzaron a trabajar sobre las distintas formas de aplicar soluciones de cara al futuro de los centros urbanos, con varios objetivos comunes a todos: lograr que la tecnología mejore la calidad de vida, la productividad y sostenga un entorno agradable, sin perder la identidad de cada ciudad.  

No es la idea de un proyecto de ciudad inteligente convertirlas en metrópolis futuristas frías, oscuras y tecnificadas, sino todo lo contrario, la diferencia la tiene que notar el ciudadano por encima de todo lo demás, ya que justamente el principal valor de la cadena que sostiene una ciudad inteligente es el capital humano y su calidad de vida.

Mejorar el entorno y aspecto visual de las ciudades, hacer la vida más simple y cálida a partir de ofrecer servicios a millones de personas interconectadas a la velocidad que hoy ofrece la tecnología que tenemos al alcance de la mano, desde nuestros teléfonos, poder saber si hay que sacar la basura, a qué hora, evitar un corte de tránsito, encontrar un estacionamiento libre cerca de nuestro destino sin necesidad de dar mil vueltas, o llegar a tiempo a casa o al trabajo porque los semáforos se sincronizan de acuerdo al flujo de tránsito para evitar congestionamientos, forman parte esencial de una ciudad que desee ser considerada Smart.

En su  edición 2017  en Buenos Aires, la Smart Activa propuso durante 2 días un acercamiento a conocer a las empresas, personalidades locales e internacionales y soluciones tanto privadas como de Gobierno, que en conjunto promueven y ejecutan acciones para hacer de Buenos Aires y de las ciudades más importantes del país, lugares inteligentes, sin resignar la tan fuerte identidad que posee cada una de ellas. Entre los más de 7000 visitantes, decenas de expositores, 100 oradores y funcionarios de gobiernos, se desarrollaron grandes temas que son parte vital para conocer más sobre Smart Activa y cómo ser parte del desarrollo de una ciudad inteligente desde nuestro lugar como ciudadanos.

 

Nos decía Lucas Delfino al inaugurar la muestra de Smart Activa 2017 :  «Entre los más de 50.000 visitantes, decenas de expositores, 100 oradores y funcionarios de gobiernos, se desarrollaran grandes temas que son parte vital para conocer más sobre Smart Activa y cómo ser parte del desarrollo de una ciudad inteligente desde nuestro lugar como ciudadanos, y donde la Ciudad de Hurlingham no puede quedarse atrás y debe dar un giro en su calidad de vida futura de sus ciudadanos.

Debemos demostrar cómo con nuestras ciudades vecinas , podemos realizar un mapa de emprendedores para mejorar la comunicación y difusión de sus proyectos, así como también trabajar en conjunto en soluciones para la ciudad; y en incluir a las personas y a las idiosincrasias de cada ciudad o barrio, a las estrategias de innovación urbanas.

Para que la colaboración público-privada e incluso entre ciudades es vital para obtener resultados reales en el corto plazo.  También destacar que no es más costoso construir una ciudad inteligente que una tradicional, ya que en el corto plazo, el costo superior de «levantar» una ciudad tecnológica y eficiente redunda en un ahorro sustancial en varios sectores como el consumo energético, la limpieza, la prevención y la seguridad, entre otros.

Como es el  caso del sistema de alertas tempranas para inundaciones instalado en la Ciudad de Buenos Aires, con el cual mediante sistemas informatizados de hidrometeorología y sensores, se logró prevenir inundaciones generadas por falta de mantenimiento en sistemas pluviales y desagües, anticipando acciones preventivas para proteger a las zonas más vulnerables de la ciudad a este tipo de fenómenos climáticos.»

 

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