José C. Paz

Mónica Ramos y los DDHH este 24 de Marzo del 2021.

La construcción de Memoria, esta basada en la verdad y la justicia como principios ético-políticos, educativos y sociales resulta fundamental para el desarrollo de un pensamiento crítico y comprometido.

Es así que desde la secretaria de DDHH , su Directora Mónica Ramos, gestión Mario Ishii, generaron durante el mes de Marzo del 2021 una serie de encuentros al aire libre para que la Memoria  se siga ampliando en las reconstrucciones y continuidades que en materia de derechos humanos hoy trasciende el reclamo de justicia de víctimas y familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad; además para atender la problematización de otros derechos que siguen condenando al hambre y a la miseria a buena parte de una ciudadanía que demanda respuestas. 

 «La situación epidemiológica es grave y como organismos de derechos humanos abogamos por el derecho a la vida y la salud. Por eso pedimos que toda acción conmemorativa se lleve adelante con los máximos recaudos y siguiendo los protocolos del Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio , como así el uso de cubrebocas para evitar contagios de COVID-19.«, adelantaron en un comunicado a la ciudadanía paceña.

En lugar de la movilización, organizaron acciones descentralizadas, con pequeños grupos y combinando presencia y virtualidad. Este 24 de marzo se cumplen 45 años del golpe de estado de 1976.

Si en 2020 tomar la decisión había sido difícil, la insatisfacción de no poder reunirse multitudinariamente se sintió más este 2021.

Nos decía secretaria de DDHH , su Directora Mónica RamosFue bastante discutido, porque no es fácil no ir a la plaza de MAYO por segundo año. Pero defendemos por sobre todo la vida, y además somos grupo de riesgo nosotras mismas. Las madres tienen más de 80 años y los más jóvenes de entre nosotros ya estamos por los 50.

Es muy probable que el año que viene, el 24 de marzo nos reencuentre en la plaza, ya vacunados. Pero, ¿»Qué ejemplo daríamos si convocáramos ahora? Tenemos una responsabilidad en la defensa de la vida». «Por otra parte vamos a convocar a acciones en distintos ámbitos, bajo protocolos de cuidado, que no impliquen aglomeraciones de gente»

El 24 de marzo de 1976 comenzaba en Argentina una de las épocas más oscuras de nuestra historia. En la madrugada de ese día, superiores de las Fuerzas Armadas tomaron el poder a través de un golpe de Estado y derrocaron al entonces gobierno constitucional de Isabel Perón; de esta forma, comenzó una dictadura cívico-militar que duraría hasta 1983. Entre los años en que duró esta dictadura, más de 30 mil personas fueron desaparecidas, se perpetraron un centenar de secuestros, privaciones ilegítimas de libertad, torturas en centros clandestinos de detención, apropiación de recién nacidos y exilios forzados de miles de argentinos.

Pasadas las tres de la mañana de la madrugada del 24 de marzo de 1976, la voz del teniente general Jorge Rafael Videla irrumpió por cadena nacional. A esas horas, y acompañado por el almirante Eduardo Massera y el brigadier general Orlando Agosti, Videla pronunció las primeras medidas que comenzaban a regir a partir de ese entonces. Entre éstas, se disponía la caducidad de los mandatos de presidente de la Nación, de gobernadores y vicegobernadores, diputados, intendentes, etc. Este golpe de Estado fue presentado —se autodenominó— Proceso de Reorganización Nacional, con un programa de tres etapas fundamentales: orden institucional, revalorización de la autoridad y consolidación del proceso.

Los años que transcurrieron bajo la dictadura de las Fuerzas Armadas estuvieron signados por una constante violación de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y un terrorismo de Estado que funcionó para el gobierno militar de facto como médula y ánimo social del Estado argentino. Esta modalidad de gobierno de facto y su respectivo modus operandi, a su vez formaban parte de un plan mayor conocido como Plan Cóndor, el cual ya operaba en toda Latinoamérica y funcionaba como coordinación entre las distintas dictaduras que en esos años se habían instaurado en otros países del Cono Sur, entre ellos Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil.

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia es una fecha en la que se conmemora y busca mantener vivos en la reflexión y memoria social los tristes acontecimientos producidos en la última dictadura militar. No con el objetivo de depositar una visión estática sobre aquella etapa tan oscura, no con el objetivo de perpetuar un ánimo social irreparable, no con la intención de vivir con la mirada puesta en el pasado.

Pero sí con el objetivo de tener presente los errores cometidos y las consecuencias terribles que de ellos pueden desprenderse, sí con el objetivo de una consciente muestra de respeto por las familias víctimas de la desaparición de un hijo, una hija, una nieta o un nieto, sí con el objetivo de buscar justicia y dar luz a los acontecimientos que tuvieron lugar en aquella triste etapa de la historia Argentina.

Monica Ramos nos decía , «En este marco complejo de la pandemia por el COVID19 , el intendente Mario Ishii y todo el entorno de su gestión sabemos la importancia que constituye el dialogo y la memoria como un espacio primordial de ejercicio democrático a través de ámbitos de participación y debate, educación y producción que abonan a la comprensión histórica de la realidad nacional y latinoamericana frente a la promoción, desde algunos sectores, de actitudes negacionistas y de colonización económica.

A través de mecanismos como la especulación financiera profundizan niveles insostenibles de endeudamiento que condenan a la servidumbre a los gobiernos electos democráticamente y alientan lógicas represivas que pujan permanentemente por instalarse.

Cobra impulso, en este sentido, un “Nunca Más” que también haga justica con los grupos responsables de destruir la capacidad de ahorro de nuestro Estado y llevarlo a la bancarrota; un «Nunca Más» que profundice la equidad y diversidad de género a través de la deconstrucción de estructuras patriarcales; un «Nunca Más» a las variadas formas de colonización de la subjetividad que ofrecen los medios hegemónicos o las ofertas mercantilistas de educación. Un “Nunca Más” a la violencia institucional y a todo tipo de violencia que aún permanece invisibilizada.

Es por eso que el intendente Mario Ishii cree en las instituciones de educación superior están llamadas a ocupar un papel preponderante en la promoción y el fortalecimiento de las democracias latinoamericanas, rechazando las dictaduras y los atropellos a las libertades públicas, a los derechos humanos y a toda forma de autoritarismo en la región. Esto nos alienta y exhorta a continuar un camino de construcción democrática e inclusiva en José C. Paz.», finalizo Mónica Ramos.

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